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¿Somos realmente efectivos?

Hemos escuchado mucho acerca de que el éxito en los negocios se enfoca en desarrollar una buena personalidad. Para Stephen R. Covey, este énfasis está fuera de lugar. Desarrollar un carácter firme es más importante y productivo. Su personalidad puede surgir de manera natural cuando su carácter está enraizado en principios, y está formado por ellos. Obligarse a mostrar una personalidad que es inconsistente con su carácter es como usar una máscara. Es engañoso, manipulador y, en última instancia, destructivo (Covey, 1997).

Para desarrollar un carácter firme, se necesita un paradigma sólido, es decir, una nueva manera sólida de ver las cosas. En su libro, “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva”, Stephen Covey narra siete maneras diferentes con las cuales se puede forjar un carácter firme, uniendo los aspectos laborales y personales de la vida de cada persona en armonía.

Hábito 1: “Sea Proactivo”

Las personas sumamente eficientes toman la iniciativa. No se ponen límites que les impidan actuar. Reconocen que tienen la libertad de determinar el tipo de carácter que tendrán, porque pueden decidir cómo actuar. No podrán controlar las circunstancias, pero pueden decidir usarlas. (Covey, 1997) Empiece a ser proactivo cambiando algunas frases:

  • No, no puedo hacer nada -> Pero pensemos en algunas opciones
  • No, así soy yo -> Pero puedo cambiar mi manera de ser
  • No, me saca de quicio -> Pero puedo elegir cómo permitiré que me afecte
  • No, no puedo o tengo que -> Pero tomaré una decisión y elegiré

Las personas proactivas actúan dentro de lo posible. Se hacen más fuertes con el tiempo, pues adquieren la capacidad de hacer las cosas con el porvenir. El compromiso no les da miedo, al contrario, les invita a cambiar algo interno y a la larga, tienen más probabilidades de cambiar el mundo que los rodea.

¿Eres proactivo?

Hábito 2: “Tenga en mente la meta desde el inicio”

El primer paso es pensar las metas personales con detenimiento: ¿Es alcanzable?, ¿satisface alguna necesidad?, ¿por qué deseo alcanzarla? Muchas veces nos dejamos llevar por las celebridades, las que vemos en las portadas de revistas sensacionalistas: ricos, famosos, destruidos por las drogas o en conflictos matrimoniales. El poder, el dinero y la fama eran las metas que eventualmente alcanzaron, pero ¿a qué precio? ¿anhelamos ese estilo de vida realmente?

Es mejor pensar: ¿cómo quiero que los demás me recuerden? ¿Qué percepción quiero dejar en los demás? Tome el control de su propia vida, deje de concentrarse en la vida de otros; implemente el “liderazgo personal” (Covey, 1997)

  • Empiece por escribir una declaración de misión personal (describa sus metas y el tipo de persona que quiere ser)
  • Examínese (a conciencia)
  • ¿Se centra en sí mismo? ¿Es adicto al trabajo? ¿Le cuesta adaptarse a los cambios?
  • Para cambiar algo primero hay que aceptar lo que es.
  • Decida lo que debe cambiar para llegar a ser quien quiere ser, haga un compromiso consigo mismo.
  • Cúmplalo

Hábito 3: “Lo primero es lo primero”

Muchas personas pasan mucho tiempo reaccionando ante circunstancias y emergencias urgentes, y nunca se esfuerzan suficientemente por desarrollar la capacidad de prevenir emergencias, de ejercer el “control personal”. Confunden lo importante con lo urgente. Ponga énfasis en planear, evitar dificultades, crear relaciones, sea creativo. No piense en amontar una pila de cosas en su agenda, sino en asegurarse de que dedica el tiempo necesario a las cosas importantes. (Covey, 1997)

Hábito 4: “Piense en ganar/ganar”

En este hábito la principal cualidad a trabajar es la empatía. ¿De qué manera ambas partes salen ganando? Pensar en la imparcialidad de cada decisión puede ser una tarea muy difícil para las personas que están centradas en sí mismas. La clave está en ver más allá: ¿Cómo me afecta esta decisión a largo plazo y cómo afecta al otro? Estas preguntas son muy útiles para plantearse tanto en el ámbito personal como laboral. Si es una persona que tiene que relacionarse constantemente con otras personas, sea empático. Le traerá oportunidades de crecimiento interpersonal. “Las personas que son sumamente eficientes lo son porque multiplican sus aliados, no sus enemigos”

Hábito 5: “Primero trate de entender, luego trate de que lo entiendan”

La comunicación es de dos sentidos. Para lograr comprender lo que quieren las otras partes y lo que significa ganar para ellas, escuche. Siempre trate de entender lo que quieren y necesitan los demás, antes de describir sus propios objetivos. (Covey, 1997) Este hábito está bastante ligado al anterior, pues la empatía no puede quedar fuera de su personalidad si es que desea ser eficiente. Una vez que haya escuchado y comprendido a la otra parte, puede ofrecer una solución (que de igual manera tendrá que ser dialogada para poder llegar a un acuerdo ganar/ganar) No suponga que ya lo sabe, pregunte, escuche.

Hábito 6: “Tenga sinergia”

La cooperación multiplica el poder de uno. De hecho “la cooperación creativa” puede generar una fuerza mayor que la suma de las partes. La sinergia efectiva es eso, pero depende de la comunicación. Mucha gente hace que la sinergia sea imposible porque reacciona como ya estaba escrito. No escucha, no reflexiona y no responde, sino que escucha y reacciona por reflejo. Puede oponerse o proceder, pero no coopera activamente.

La cooperación y la comunicación son los dos pilares de la relación sinérgica. Escuche, reflexione, responda y coopere. (Covey, 1997)

Hábito 7: “Afile el serrucho”

Ya es tiempo de “autor-renovarse”. Las personas cuidan sus cuerpos con un programa de ejercicios. Es fácil planear un programa así. Pero lo físico no lo es todo. Hay que autor-renovarse mentalmente también. Las personas eficientes lo hacen con oraciones y meditación si se inclinan por una religión, o tal vez con una buena literatura, o incluso música. “Nunca deje a un lado esta dimensión espiritual; le proporciona la energía para el resto de su vida”

Como conclusión del autor: comunique, escuche y no exija. En todo lo que haga, trate de hacer que los otros estén mejor y póngalos en primer lugar. Si lo hace así, se convertirá en una persona sumamente eficiente.

¡Pongamos en práctica estos 7 hábitos y seamos parte de los resultados!

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